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Nos sentamos sobre el vértigo. Y así siempre la vida. Acercándonos y alejándonos. Luego el dolor por el dolor. Las consecuencias de tirar tanto de la cuerda. Nunca entenderé algunas cosas y no será porque no lo intento una y otra vez. Se llama amor incondicional. Pero julio se nos atragantó aunque nos empeñemos en maquillarlo. Alejándonos y acercándonos. Un mordisco más. Lo que tú y yo sabemos, todo eso, hay que salvarlo. Y cuidarlo. Ahora, amigo, todo está en tus manos de duende con sabor a helado. Estoy sentada donde siempre, esperando a que enciendas la luz de aquel faro.
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Mientras tanto alzar la vista al salir del túnel. Mirar a un lado y ver que hay otros ojos, otras bocas, otros cielos en los que buscar el verano. Aparecen sin más. Agosto empezó en mi barrio, alguien me salvó. Alguien me está salvando. No creo que sea casualidad su manera de llamarme. Después me fui al mar para acabar de sacudirme la decepción y asimilar los cambios. Qué bien Cádiz. Paredes encaladas, puertas azules, calles vacías, olor a campo...
Volver despacio.
Dentro de unos días cumplo un año en Madrid. Salgo de la espiral y hago balance.
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5 comentarios:
Brava!!!
Sé feliz así como tú eres.
Sigue sonriendo siempre. Tu luz nos hace bien a muchos.
me encanta la frase "qué bien Cádiz"... me ha recordado al monólogo de Leire en "Piedras", cuando dice algo así como qué bien Lisboa...
Aún sigue quedando verano para escribir en el viento o en la arena de las playas...
Toda la suerte del mundo!!
madrid quema..
suerte.
Yo también estoy volviendo despacio ("más tranquila, con dos dedos; torpe, pero acertando en las letras que quiero dar". Piedras).
Cádiz, qué bien suena siempre Cádiz.
Tengo muchas ganas de verte!
Vanessa
ahora descubro este rinconcito, y pensaba que te conocía algo mejó pero...sorpresas te da la vida. nunca es tarde pero si la vida da muchas vueltas y se que me quedé en ese faro, pero con una impresión equivocada...o distinta
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